

El dilema del lavado diario: ¿deberías lavarte el pelo todos los días?

La función del sebo
La piel también produce sebo, un tipo de aceite que la mantiene hidratada de forma natural. Las glándulas se hallan en gran parte del cuerpo, pero se concentran especialmente en el cuero cabelludo.
El sebo es beneficioso para el cabello en muchos aspectos, ya que actúa como acondicionador natural y ayuda a repeler el agua. Sin embargo, el exceso de sebo es lo que hace que el cabello se vuelva graso y puede causar problemas en el cuero cabelludo, como folículos obstruidos y caspa.

El microbioma del cuero cabelludo
Otra razón por la que el sebo es necesario es que contribuye a mantener sano el bioma del cuero cabelludo, o microbiota. El bioma del cuero cabelludo es el conjunto y el equilibrio de bacterias buenas, hongos y ácaros que actúan conjuntamente para reforzar la barrera cutánea y proteger de los patógenos nocivos. El bioma también previene la inflamación, manteniendo sanos los folículos pilosos.
El equilibrio del bioma del cuero cabelludo puede verse alterado por cambios en el sebo, tanto en la cantidad como en la composición. Estos cambios pueden estar causados por factores como las hormonas, la edad, el estrés y el clima, pero también por los productos utilizados para lavar el cabello.
Aunque la acumulación de sebo puede causar problemas, también es cierto que los champús agresivos y el lavado excesivo pueden privar de sebo tanto al cabello como al cuero cabelludo, dejándolos vulnerables y expuestos. Sin una cantidad suficiente de sebo, el cuero cabelludo puede resecarse, debilitarse e incluso irritarse, causando picazón y descamación, y el cabello puede volverse quebradizo


Qué hace el champú
En pocas palabras, el champú limpia el cabello y el cuero cabelludo. En términos más específicos, el champú contiene tensioactivos, agentes limpiadores con una estructura molecular que les permite adherirse tanto a las partículas de grasa y suciedad como al agua; de esta manera, forman minúsculas gotitas que capturan la grasa y la suciedad, que luego se eliminan al aclarar el cabello.
El tensioactivo que se encuentra en el producto dependerá del producto elegido. Hoy en día, los champús de buena calidad son mucho más delicados que los del pasado, pero la gama disponible es muy amplia y algunos productos son más agresivos que otros.
Si te lavas el cabello todos los días, te recomendamos que elijas una gama dedicada al uso diario, como la familia DEDE/ de Essential Haircare. Los productos DEDE, que contienen extracto de hibisco blanco Regenerative Organic Certified™¹ suministrado por Sanou Kuina de la asociación Ben Dia, ubicada en Koro, Burkina Faso, están formulados para mantener el cabello resistente y con un aspecto saludable. La gama Incluye champú o champú sólido, acondicionador y spray desenredante ligero.
¹Provenientes de granjas Regenerative Organic Certified™

Argumentos a favor del lavado diario del cabello: la postura "pro-lavado"
Hemos aprendido que eliminar demasiado sebo puede dejar el cabello y el cuero cabelludo expuestos. Entonces, ¿significa esto que debes evitar el lavado diario? No necesariamente. Hay circunstancias en las que un lavado frecuente puede ser beneficioso.
Por ejemplo, si tienes un cuero cabelludo naturalmente graso, tendrás que ayudarlo a prevenir la obstrucción de los folículos. O bien, si tu cabello es naturalmente fino, el exceso de grasa que desciende por el tallo capilar puede hacer que el cabello se vea lacio, lo que requerirá un lavado más frecuente.
Del mismo modo, si tienes un estilo de vida activo y haces ejercicio con frecuencia, o vives en un entorno húmedo, lo que puede aumentar la producción de sudor y grasa, es posible que necesites lavarte el cabello más a menudo para sentirte limpio y fresco.

Argumentos a favor de un lavado menos frecuente: la postura "anti-lavado"
Si bien es cierto que algunas personas se benefician de lavarse el cabello con frecuencia o incluso a diario, hay casos en los que esto puede causar problemas.
Como hemos visto, el lavado diario con champú puede privar al cabello de sus aceites naturales, provocando sequedad, opacidad y fragilidad, lo que aumenta el riesgo de rotura y puntas abiertas. El lavado excesivo también puede provocar sequedad y picor en el cuero cabelludo al alterar el equilibrio de su bioma, y puede hacer que el color del cabello pierda intensidad más rápidamente.
En las siguientes circunstancias, podrías considerar la posibilidad de reducir la frecuencia de los lavados:
Si tienes el cabello muy abundante, grueso o muy rizado
Los cabellos muy abundantes, gruesos o muy rizados suelen ser más secos que los demás, ya que el sebo tarda más en descender por los rizos y ondas del tallo capilar. Por lo tanto, no es necesario lavarlo con tanta frecuencia, ya que el cabello no se engrasa rápidamente. De hecho, lavarse el cabello con menos frecuencia ayuda a preservar la hidratación y evita que se encrespe o se vuelva áspero.
Si tienes el cabello seco o dañado
Si tu cabello es naturalmente seco, evita lavarlo a diario para prevenir una mayor pérdida de hidratación. El cabello dañado por el calor, por el estrés mecánico, como el cepillado excesivo, o por los tratamientos químicos, como la coloración o la permanente, también puede estar más seco debido al daño de las cutículas. En este caso, evita lavarlo con demasiada frecuencia, ya que podrías dañarlo aún más.
Si tienes el cabello maduro
A medida que envejecemos, nuestro cuero cabelludo tiende naturalmente a producir menos grasa, por lo que puede que ya no sea necesario lavarlo a diario. Con el tiempo, el cabello también tiende a volverse más fino, lo que significa que lavarlo con demasiada frecuencia puede hacer que se vea sin vida, encrespado y menos manejable.
Desmontemos los mitos sobre el lavado del cabello
Existe mucha confusión sobre la frecuencia con la que se debe lavar el cabello, y algunas explicaciones al respecto pueden confundir aún más o dar lugar a malentendidos. A continuación, te presentamos algunas preguntas que reciben a menudo nuestros expertos en el salón y las respuestas que te ayudarán a tomar buenas decisiones para tu cabello y tu cuero cabelludo:
¿Lavarse el cabello a diario es la mejor manera de mantener una buena higiene?
En la mayoría de los casos, no es necesario lavarse el cabello a diario por motivos de higiene. Sin embargo, si haces ejercicio todos los días o pasas mucho tiempo en entornos en los que es probable acumular más suciedad y contaminación, como una ciudad con mucho tráfico, podrías sentir la necesidad de lavarte a menudo el cabello y el cuero cabelludo.
¿Lavarse el cabello a diario provoca su caída?
No, lavarse el cabello a diario no provoca directamente su caída. La caída del cabello puede deberse a varios factores, como la genética, las hormonas, problemas de salud y deficiencias nutricionales, pero el lavado induce solo la caída natural. Se trata de la pérdida natural de cabellos en su fase de renovación, y no de cabellos nuevos.
¿Siempre es necesario lavarse el cabello dos veces?
Aunque no es imprescindible, los expertos suelen recomendar dos lavados. Dado que el cuero cabelludo se ensucia más que el cabello, el primer lavado debe centrarse en el cuero cabelludo y el segundo debe actuar tanto en el cuero cabelludo como en el cabello. Sin embargo, si el cabello y el cuero cabelludo no están especialmente sucios, un solo lavado será suficiente.
¿Solo las personas con cuero cabelludo graso necesitan lavarse el cabello con frecuencia?
No. Aunque las personas con un cuero cabelludo naturalmente graso son las que más se benefician de los lavados frecuentes, no son las únicas que forman parte de ese grupo. Por ejemplo, las personas que practican actividad física con regularidad o que viven en ambientes húmedos pueden preferir lavados frecuentes para eliminar el exceso de sudor.
¿El lavado diario obstaculiza el crecimiento del cabello?
No, el lavado diario no obstaculiza el crecimiento del cabello. Aunque el lavado excesivo puede resecar el cuero cabelludo e incluso irritarlo, no impide que crezcan cabellos nuevos. Esto se debe a que el crecimiento del cabello comienza debajo de la superficie del cuero cabelludo, en los folículos, y no en la superficie del tallo capilar.









